Baracoa

Baracoa, Cuba

Baracoa, la Ciudad Primada.

La ciudad situada en la provincia de Guantánamo (Cuba), fue fundada el 15 de agosto de 1511 con el nombre de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa por el conquistador español Diego Velázquez. Es el más antiguo asentamiento de la Isla después de la llegada de los colonizadores españoles y de ahí debe su nombre de Ciudad Primada. En 1518 recibió el nombramiento de ciudad. Fue la primera capital y el primer obispado de la Isla.
Declarada Monumento Nacional, la ciudad está situada entre los ríos Macaguanigua y Miel. Entre sus atracciones naturales se encuentra el río Toa, marcado por numerosas cascadas, siendo la más conocida El Saltadero con 17 metros de altura y las montañas del Yunque que debe su nombre a la similitud de la misma con la pieza que usan los herreros. La llamada la Bella Durmiente, vista desde lejos, asemeja a una joven echada.
En esta ciudad se conserva dentro de una vitrina y con un pedestal de plata la Cruz de la Parra, símbolo de la cristianidad, que trajera Cristóbal Colón en su primer viaje.
Se presume que el nombre de la ciudad provenga de un vocablo aborigen que significa “presencia de mar” en franca alusión al ambiente marino que contrasta con las montañas y los ríos de la región de gran belleza natural.
El acceso a la ciudad desde la capital provincial constituye una aventura ya que hay que recurrir a una vía muy peculiar que serpentea entre las montañas y que lleva el nombre de [Viaducto de la Farola]. Esta carretera cuenta con 11 puentes voladizos y su punto más elevado está en el [Alto de Cotilla], un parteaguas a más de 600 metros sobre el nivel del mar donde se eleva un mirador tocado por la leyenda de que se alcanzan ver la costa Norte y la costa Sur además de las luces de la isla ahitiana. En esta misma vía se celebra anualmente una carrera de maratón.
El dominio español dejó sus huellas en las construcciones de la localidad entre las que destacan las fortificaciones de El Castillo y La Punta y los torreones de Joa y del Cementerio. Durante los siglos XVI y XVII al estar incomunicada del resto de la isla por tierra, hizo que su escasa población comerciara de contrabando con franceses e ingleses. A principio del siglo XIX se instalaron en ella numerosos colonos franceses que huyeron de la revolución independentista de Haití y se dedicaron al cultivo del café y del cacao, de ahí la influencia francesa que existe en la ciudad como también en otras partes de la provincia de Oriente.
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